En el marco de la conmemoración de 20 años de trabajo, Transparencia por Colombia comparte sus reflexiones sobre los logros, retos y pasos a seguir en la lucha contra la corrupción.

 

 Bogotá, Noviembre 21 de 2018

¿Qué hemos logrado?

En estas dos décadas, Transparencia por Colombia ha contribuido de manera decidida al fortalecimiento de la institucionalidad de nuestro sistema democrático. Hemos desarrollado y probado un amplio número de iniciativas, metodología y herramientas que de manera particular -y en su conjunto- han significado importantes avances para superar riesgos de corrupción. Resaltamos cinco aportes específicos:

  1. El trabajo desde Transparencia por Colombia tanto a nivel nacional como regional, ha logrado presionar a los distintos gobiernos para que mantengan el tema de la lucha contra la corrupción en sus agendas tanto de campaña como de gobierno. El espacio para hacer las denuncias y dar el debate es cada vez más amplio e incuestionable. Las distintas fuerzas vivas de la sociedad están hoy mucho más inmersas en la temática, más activas en los debates y más comprometidas con las acciones a tomar.
  2. El hecho de que más de once millones y medio de personas en Colombia hayan votado por convicción la consulta anticorrupción -independientemente del contenido de la misma- es un indicador de la fuerza que esta problemática ha cobrado en la agenda pública. Esto, por supuesto, se debe al trabajo mancomunado de distintas fuerzas y actores, no solo de Transparencia por Colombia.
  3. Uno de los avances más significativos es la Ley de Transparencia y Acceso a la información. Gracias a esta Ley, hoy tenemos condiciones favorables para luchar contra la corrupción. Poco a poco y con trabajo en lo regional y lo local, grupos de ciudadanas y ciudadanos entienden y han implementado conceptos y metodologías que les permitan hacer realidad el control a la gestión pública y privada.
  4. En la Corporación nos hemos preocupado por entender la corrupción, sus formas, dinámicas y efectos, y de la mano de importantes aliados, hemos avanzado hacia planteamientos como la “captura del Estado” por parte de redes criminales, así como de importantes grupos de poder que operan desde la legalidad.
  5. Estamos avanzando en ubicar a las personas en el centro de esta lucha. Esa es la razón de ser de nuestros esfuerzos cada día. La corrupción no es un crimen sin víctimas.

Retos aún vigentes

La corrupción sigue amenazando, no solo nuestros recursos sino, aún más grave, el respeto de nuestros derechos fundamentales, desde el derecho a la vida misma, a la oportunidad de cerrar las dramáticas brechas de inequidad social, económica y política de nuestro país, hasta la legitimidad de nuestras instituciones, tanto públicas como privadas. La ciudadanía se siente agraviada, irrespetada, y ante los escándalos que involucran a figuras públicas, no le resulta fácil encontrar líderes y modelos para seguir.

No tenemos cómo saber objetivamente si hoy tenemos más corrupción que hace 20 años, pero lo que sí podemos decir, es que existe más y mejor acceso a la información, hay más denuncias, y mucho más movilización pública en rechazo a los delitos de los corruptos. Por eso es urgente aprovechar esas condiciones y oportunidades para pasar a una nueva fase de lucha contra la corrupción. Para esto proponemos continuar construyendo una Agenda Ciudadana de Lucha Contra la Corrupción que incluya:

  1. La construcción de un cambio cultural a partir del involucramiento de la ciudadanía en el cuidado de lo público. Esto implica el reconocimiento por parte de la inmensa mayoría, de sus derechos, y de los mecanismos y oportunidades para exigirlos.
  2. Insistir en la necesidad de descifrar con mayor claridad el comportamiento de las redes de corrupción cada vez más sofisticadas.
  3. Lograr un mayor y más compenetrado diálogo con el Estado y con los actores políticos. Vemos algunos vacíos del Gobierno en el compromiso con la lucha frontal contra la corrupción: hace falta un mayor liderazgo en el trámite de las leyes presentadas al Congreso y necesitamos que El Plan Nacional de Desarrollo profundice la estrategia estructural del Gobierno para la lucha contra la corrupción como parte de sus ejes de legalidad y equidad.
  4. Fortalecer el diálogo con el sector privado que hoy, a diferencia de hace 20 años, entiende mejor la responsabilidad que tiene que asumir en la superación de prácticas corruptas, como parte de su compromiso con el país y por su propia legitimidad y sostenibilidad. Un elemento especialmente importante para este fin, son los nuevos regímenes de responsabilidad penal de las personas jurídicas que imponen mayores exigencias en la manera de hacer negocios.

Además, Transparencia por Colombia propuso al Presidente aspectos cruciales para la lucha contra la corrupción y la construcción de público, tales como

  • Respaldo decidido a la implementación y profundización de la ley de acceso a la información.
  • Efectivo fortalecimiento del sistema político y la clara separación de poderes públicos.
  • Recuperación de la legitimidad y por ende credibilidad de las instituciones tanto públicas como privadas.
  • Ruptura con el clientelismo y la corrupción en el empleo y la contratación pública.
  • Montaje de efectivos sistemas de control y sanción de conflictos de interés, divulgación de los bienes y patrimonio de altos funcionarios del Estado.
  • Control y sanción al uso de la puerta giratoria.
  • Protección a denunciantes y testigos de corrupción, héroes y actores vitales en la lucha anticorrupción.
  • Fortalecimiento de prácticas efectivas de Rendición de Cuentas dinámicas.
  • Compromiso con la identificación del daño social y su reparación.
  • Respaldo a la educación en todos sus aspectos como posibilidad de formación de una cultura ciudadana.
  • Involucramiento de la sociedad civil en desarrollo de las políticas estatales.

Ver discurso completo  de Rosa Inés Ospina, Presidenta de la Junta Directiva de Transparencia por Colombia

Ver discurso completo del señor Presidente de la República de Colombia, Iván Duque.

La Historia de Transparencia

 Transparencia por Colombia nace en el año 1998 al final del mandato del Presidente Samper y con un país agobiado por el proceso 8000.

Bajo el liderazgo de Juan Lozano y el apoyo de la Organización Corona, se unieron un grupo de periodistas, académicos, empresarios y líderes sociales interesados en asumir su corresponsabilidad en la lucha contra la corrupción como actores no estatales en la superación de la misma. En el mismo año, Transparencia por Colombia se unió a Transparencia Internacional, la red global de personas y organizaciones comprometidas con enfrentar la corrupción.

La lucha contra la corrupción se asumió, no como un fin en sí mismo, sino como una manera de contribuir a la consolidación del Estado Social de Derecho y al cuidado de lo público, a partir del valor transformador de la ciudadanía y la articulación con otros sectores.

 

Ver línea de tiempo con hitos de 20 años de lucha contra la corrupción

 

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