Brigadas Ciudadanas Anticorrupción en Perú

Proética organiza auditorías ciudadanas a expedientes de trámites vinculados a riesgos de corrupción en la gestión municipal en los Olivos, distrito de la provincia de Lima.

Autora Mélany Flórez D’La Hoz 10/03/2016

Las Brigadas Anticorrupción son un ejercicio de veeduría Ciudadana a la gestión pública, sobre todo en la identificación de riesgos de corrupción. Fue implementada en su versión piloto en 2015 por Proética, en alianza con la Asociación Civil Transparencia, en el distrito limeño de Los Olivos. Allí, un grupo de ciudadanos voluntarios, previamente capacitados, auditaron decenas de expedientes públicos sobre temas en riesgo de corrupción y recibieron denuncias ciudadanas. El número de ciudadanos movilizados y la integración de algunas de las autoridades del distrito son indicadores del éxito y potencial de esta iniciativa.

Las Brigadas Anticorrupción son una acción de la organización Proética (capítulo peruano de Transparencia Internacional) orientada a romper con la barrera de la desconfianza de la ciudadanía  frente a las instituciones públicas, y a estimular la vigilancia ciudadana a la gestión pública a través de la identificación de casos o riesgos de corrupción en instituciones públicas del país. Es una iniciativa que forma parte del componente de “Citizen Engagement” (compromiso ciudadano) del proyecto “Open Governance” (gobierno abierto). Este lo coordina la Secretaría de Transparencia Internacional, en Berlín, está financiado por la Fundación Hewlett y ejecutado por cuatro capítulos nacionales en  colaboración con los gobiernos, la sociedad civil y los ciudadanos en el ámbito nacional, regional e internacional. Además de Perú (Suramérica), participan Ghana (África subsahariana), Indonesia (Asia Suroriental) y Ucrania (Europa oriental y central) y cada país desarrolla su propia estrategia para ejecutar este componente.

De manera que, en Perú, la iniciativa de las Brigadas surgió en 2015 como una iniciativa del equipo de Proética, quienes buscaban replicar a nivel regional y local los conocimientos adquiridos sobre control de la gestión pública. El equipo decidió entonces capacitar a un grupo de ciudadanos que en el futuro fueran capaces de promover, garantizar y fortalecer la transparencia y el acceso a la información pública, y que también pudieran generar en su entorno una cultura de control ciudadano y de orientación del Gobierno hacia resultados en la acción pública. Una primera experiencia piloto de las Brigadas Anticorrupción fue desarrollada en el distrito de Los Olivos, en Lima, del 18 al 22 de agosto de 2015. Para este piloto, Proética estableció contacto con su socio local: “Asociación Civil Transparencia” para que ellos, desde una red de voluntariado para la observación electoral, apoyaran con voluntarios que participaran en la experiencia como Brigadistas. En total fueron 39 los voluntarios capacitados desde julio de 2015 en vigilancia a través de la alianza interinstitucional conformada por Proética, la Defensoría del Pueblo y Transparencia.

El trabajo de los brigadistas consistía en:

I. Recibir denuncias por presuntos hechos de corrupción así como la orientación de carácter legal.

II. Difundir y explicar la iniciativa de ejercer vigilancia ciudadana desde los portales web de transparencia del Estado.

III. Acceder, al amparo de la ley de transparencia, a expedientes sobre áreas sensibles como: licencias de funcionamiento y construcción, obras públicas, entre otros, para poder auditar que se hubieran realizado correctamente.

La sensibilización consistía en proveer información sobre la problemática de la corrupción a las personas que transitaban por la plazoleta y calles aledañas. Para la vigilancia, se hicieron ejercicios de seguimiento mediante los portales en línea de las entidades responsables. Luego, en la auditoría social, por equipos de voluntarios previamente seleccionados durante la capacitación,  asumieron la responsabilidad de acceder a expedientes en el municipio sobre licencias de funcionamiento y construcción, obras públicas y adquisición de bienes y servicios. Por último, para la orientación de las denuncias, se atendía a los ciudadanos que tenían alguna inquietud sobre problemas de corrupción que los estuvieran afectando directamente o de los que tuvieran conocimiento.

Además, se instaló una carpa al frente de la puerta principal de la Municipalidad de Los Olivos, que fungió como el centro operativo para la recepción de los ciudadanos interesados en presentar las denuncias. En ella los brigadistas asignados para cada día debían realizar acciones de sensibilización, vigilancia, auditoría social y orientación de las denuncias anticorrupción, de manera que, mediante el voz por voz, quienes ya se habían acercado al grupo de brigadistas replicaran en los demás ciudadanos el propósito de ese espacio de concientización social.

Durante la experiencia, el puesto contó con el equipamiento necesario para llevar a cabo ejercicios de vigilancia a través de los portales en línea de contrataciones del Sistema Electrónico de Adquisiciones y Contrataciones del Estado (SEACE), de presupuesto del Sistema Integrado de Administración Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas (SIAF-MEF), del portal de transparencia estándar de la municipalidad de Los Olivos, y Pro-veedor, un portal web de búsqueda de proveedores de Proética, en estado de prueba para ese momento.

Además, había presencia permanente de ciudadanos voluntarios que accedían a los expedientes del municipio, lo que permitió que las oficinas responsables de dichos temas (Gerencia de Desarrollo Urbano, Subgerencia de Autorizaciones Municipales y la Subgerencia de Infraestructura y Obras Públicas, para los casos de las licencias y obras públicas; la Gerencia de Administración y Finanzas y la Subgerencia logística, para el caso de licencias y contrataciones) asumieran el seguimiento a las denuncias presentadas por los ciudadanos. En total, durante los cinco días se revisaron 43 expedientes: 17 sobre licencias de funcionamiento, 10 licencias de edificación, 12 de contrataciones y 4 de obras públicas. Se halló un conjunto de irregularidades que fueron transmitidas al alcalde para su revisión. Además, se recibieron 27 denuncias, incluyendo casos relacionados a irregularidades en la gestión de la administración local.

La principal dificultad de la experiencia fue conseguir el apoyo de los funcionarios de la municipalidad para acceder a los expedientes de trámites debido a que persistía la suspicacia y algo de fastidio por la presencia de los brigadistas, lo que representó el reto de coordinar desde antes con los funcionarios para la siguiente Brigada en Miraflores, otro barrio de Lima donde la experiencia ha sido replicada.Una lección adquirida de la experiencia es que movilizar a la ciudadanía para la lucha contra la corrupción a nivel local, ejerciendo sus derechos a acceder a la información pública y vigilando la gestión de las instituciones públicas, es una herramienta útil para mejorar la calidad de la transparencia en la gestión, no sólo porque empodera al ciudadano de un rol participativo en la política, sino porque lo impulsa y lo capacita para exigir el cumplimiento de las propuestas por las que fueron elegidos a los administrados públicos.

A pesar de que haya sido un piloto y que todavía esté en curso, se toma como un caso exitoso de transparencia en la gestión pública debido a: i) la cantidad de ciudadanos movilizados, pues permite avanzar en la generación de una masa crítica de ciudadanos conscientes de la necesidad de vigilar de la gestión pública, y ii) la gran acogida de la iniciativa, pues se recibieron 27 denuncias de diversa índole que se lograron canalizar y orientar a la Defensoría del Pueblo.

Así, se comprobó que denunciar es efectivo para mantener los buenos resultados en el tiempo de la administración, y que instituyendo y promoviendo instancias de participación ciudadana se propende por fomentar espacios de concertación y diálogo dentro y fuera del sistema de gobierno, así como de persuasión y convencimiento de la ciudadanía acerca de la transparencia en la gestión pública.

Ahora bien, Poética observa también la necesidad de incluir a los funcionarios públicos en el proceso de preparación y ejecución de la iniciativa. Por un lado, porque facilitaría el acceso a los expedientes administrativos y por otro fortalecería el diálogo entre ciudadanos y autoridades locales.

 

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