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Bogotá, D.C., 18 de agosto de 2017 – En el marco del Día Nacional de la Lucha Contra la Corrupción, el Concejo de Bogotá, en cumplimiento del Acuerdo 654 de 2016, descolgó los cuadros de los expresidentes Hipólito Moreno, Germán Olano, y Orlando Parada, hoy condenados por su participación en el carrusel de la contratación; el caso de corrupción más grande que haya conocido Bogotá y que le costó a los bogotanos alrededor de 2.2 billones de pesos.

Andrés Hernández, Director de Transparencia por Colombia, fue orador invitado en el acto y se refirió al importante valor que actos como estos tienen en la lucha contra la corrupción:

  • El acto de hoy es un buen ejemplo de sanción social a la corrupción y debe ser aplaudido, porque la sola sanción judicial no es suficiente.
  • El país reclama con indignación la sanción judicial a los corruptos y eso está bien. El Estado debe castigar todos los delitos relacionados con la corrupción. Aplaudimos que la Fiscalía, la Procuraduría y la Corte Suprema de Justicia estén actuando e investigando.
  • Pero la lucha contra la corrupción es una corresponsabilidad entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía en general.
  • Según el Barómetro Global de la Corrupción en Colombia, el 79% de los colombianos cree que la ciudadanía sí puede marcar una diferencia en la lucha contra la corrupción.
  • La ciudadanía puede y debe organizarse para ejercer dos importantes acciones: el Control Social y la Sanción Social
  • El Control Social es la acción organizada de la ciudadanía del cuidado de los dineros públicos, e inclusive de los bienes sociales y de las prácticas del mercado para garantizar la transparencia y el bien de todos.
  • En Colombia hay claros ejemplos de que la ciudadanía puede unirse y exigirle al Estado respuestas e información sobre el manejo de los dineros públicos. En Cúcuta, Bogotá, Bucaramanga, en Madrid, Cundinamarca, en Cartagena y Cali, entre otras muchas, ciudadanos organizados lograron entablar un diálogo con las instituciones,  impedir la corrupción y que las obras y servicios se llevaran a cabo.
  • La Sanción Social es lo que hacemos hoy acá. Es demostrarle a los corruptos que la sociedad puede también castigarlos.
    • Ese castigo se puede expresar con la indignación y el rechazo a estos personajes condenados por corrupción;
    • Con la sanción política, no votando por ellos más, ni por sus parientes cercanos, ni por los movimientos que los eligieron;
    • También con la sanción comercial y de los consumidores. Los empresarios y empresas corruptas pueden ser castigados por los clientes negándose a comprarles sus productos o usar sus servicios.
  • Una sociedad organizada, que se moviliza contra la corrupción puede, de esta manera, establecer un diálogo permanente con las autoridades para proteger los recursos públicos y para exigir ética y transparencia en lo privado.
  • El Estado debe responder a esa exigencia ciudadana. Según los resultados del índice de Transparencia de las Entidades Públicas 2015 – 2016, los indicadores que tienen que ver con rendición de cuentas y el control social se encuentran por debajo de 60 puntos, y el que tiene que ver con la atención al ciudadano se encuentra por debajo de los 70, lo que indica que las entidades públicas deben hacer un esfuerzo por abrirse al diálogo con los ciudadanos.
  • En Transparencia por Colombia creemos, además, que de ese diálogo entre sociedad y Estado pueden surgir los cambios findamentales en la normatividad para luchar contra la corrupción.
  • Por ejemplo, hoy es claro que la ciudadanía reclama que se haga una reforma estructural a la manera como se elige a los directivos de los órganos de control, tanto en el Congreso como en las asambleas departamentales.
  • En el Día Nacional de lucha contra la Corrupción los ciudadanos debemos apersonarnos de nuestro papel en esa lucha. Vernos a los ojos de movimientos tan importantes en el continente como los que han ocurrido en Brasil, en Guatemala y en República Dominicana y convertirnos en garantía de la sanción judicial, pero también del Control Social y de los cambios que el Estado deba hacer.
  • Corporaciones como Transparencia por Colombia contribuyen a que la ciudadanía cuente con elementos serios de análisis para exigir cambios y hacer Control Social. Por ejemplo, El índice de Transparencia de Bogotá, que estamos preparando, evaluará los avances de las entidades del Distrito en materia de transparencia e integridad para la lucha contra la corrupción. En total, se medirán los riesgos de corrupción en los procesos de la gestión administrativa de 34 entidades distritales.
  • En conclusión, la lucha contra la corrupción, es una responsabilidad mancomunada. Y cuando la sociedad decide actuar, los logros son visibles.