CapturaA manera de ejemplo, los temas de tierras y de una política agraria, aun cuando con enfoques diferentes, ocuparon un lugar preponderante en los gobiernos de Alfonso López Pumarejo y de Carlos Lleras, y también fueron objeto de negociaciones cuando sucedieron los paros agrarios en este Gobierno. Igualmente, en varios de los procesos de paz anteriores, y durante las discusiones sobre diferentes intentos de reforma política, se contemplaron propuestas sobre participación política de la oposición. En ambos casos, los debates quedaron truncos, las decisiones fueron apenas parciales o, lo que es más grave, los acuerdos logrados se incumplieron.

Como lo señala el filósofo José Bernardo Toro, el incumplimiento de acuerdos alcanzados en la vida cotidiana y en torno a los temas trascendentales del país es un comportamiento bastante generalizado en nuestro medio. Por ejemplo, ha sido una constante en la mayoría de las decisiones y procesos de negociación de conflictos en el país y ha sido uno de los mayores obstáculos para alcanzar la paz, ha alimentado más violencia y ha aumentado la desconfianza entre los ciudadanos y el Estado. A pocas semanas de firmarse los acuerdos de paz, esto se convierte en un riesgo inminente para poder transitar del posacuerdo hacia el posconflicto y para alcanzar una paz estable y duradera.

Cumplir lo acordado es un prerrequisito para construir confianzas perdurables en las relaciones entre las personas y entre los diferentes actores de la sociedad. La responsabilidad por supuesto incluye al Gobierno y a los miembros de la guerrilla, pero los rebasa. Recae también en todas las instancias del Estado responsables de la implementación de los acuerdos, en los congresistas, en los empresarios, en las organizaciones sociales, en los partidos políticos, en los ciudadanos y en los medios de comunicación.

Para que lo acordado en Cuba se cumpla, es indispensable diseñar y disponer de mecanismos que permitan hacerle seguimiento a los acuerdos y a su implementación. Estos deben ser ágiles, accesibles a los ciudadanos, permanentes, abiertos y la información que se transmita debe ser verificable, comprensible y útil para quien quiera consultarlos. Además, debe haber canales para denunciar o para poner en conocimiento de las autoridades competentes los incumplimientos. Y deben crearse canales de comunicación de doble vía que permitan institucionalizar un proceso de petición y rendición de cuentas, en el que los ciudadanos puedan pedir información, exigir resultados y hacerles seguimiento a las decisiones, y los responsables de financiar y de ejecutar los programas y proyectos den cuenta de su desarrollo y entregen la información solicitada. Aun cuando esto no garantiza que los acuerdos se cumplan, hacerlos más transparentes ayuda a que suceda.

* Directora Ejecutiva de Transparencia por Colombia, @eungar1