El asunto territorial ha estado ligado tradicionalmente al conflicto armado en Colombia. De hecho, transversal a todos los puntos que actualmente rigen las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC, están variables conectadas con la lógica del uso y ordenamiento del territorio, así como la respuesta a problemáticas como el conflicto rural.

Por eso no sorprende que hoy se esté hablando en espacios políticos y académicos de la llamada “paz territorial”. Y, por ende, la sostenibilidad de las iniciativas que se emprendan para la consolidación de la paz dependerá de incorporar efectivamente una visión territorial en su gestión.

Pero no solo es eso: de persistir las brechas regionales y sociales en Colombia, que han sido el telón de fondo de la confrontación, el país está en el riesgo de recaer en nuevos conflictos que hereden elementos del pasado. Únicamente para citar algunos ejemplos que dan cuenta de estas desigualdades, en 2014 el índice de pobreza multidimensional fue de 18,5 % en las cabeceras municipales, mientras que en el resto del territorio es de 45,9 %; por otra parte, según expertos, más de dos terceras partes de la tierra colombiana están en manos del 10 % de propietarios.

Desde la Fundación Konrad Adenauer, KAS, tenemos la convicción de que para que Colombia avance en su desarrollo integral y para la sostenibilidad del proceso de paz, es primordial promover medidas tendientes a cerrar las brechas regionales. En este sentido, una prioridad es trabajar en un sistema de administración eficiente y funcional a nivel local y departamental, en todas las regiones de Colombia. Es decir, mientras las capacidades de gestión a nivel subnacional sean dispares en todo el territorio, persistirá la inequidad.

En la búsqueda de contribuir al fortalecimiento de la democracia y el Estado de Derecho, además de generar aportes para la construcción de la paz en el país, la KAS ha desarrollado, durante más de cuatro décadas, iniciativas encaminadas a lograr dichos objetivos. De manera particular, en los últimos años hemos concentrado esfuerzos en analizar el proceso de descentralización y la gestión del poder en Colombia. Es así como a mediados de 2015 y en cooperación con la Red de Iniciativas para la Gobernabilidad, la Democracia y el Desarrollo Territorial, RINDE, impulsamos un proyecto para reflexionar acerca de los diseños institucionales que son necesarios para gestionar la paz desde los territorios.

La publicación que aquí se presenta, la tercera de la Serie Rutas para la paz, responde a preguntas como cuáles serían los cambios institucionales requeridos dentro del marco actualmente existente, qué se debe reformar y qué nuevos modelos podrían servir para consolidar la paz en los territorios. Es, además, una continuación de un primer ejercicio que se hizo en alianza con la Red RINDE en 2013: Descentralización en-clave de paz.

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