Los partidos políticos son instituciones fundamentales de la democracia: promueven la participación de la ciudadanía en la vida democrática, contribuyen a la integración de la representación nacional, y como organizaciones de ciudadanos hacen posible el acceso de éstos al poder público. Por tanto, resulta vital e inaplazable, fortalecerlos y restaurar los vínculos de confianza entre los ciudadanos y los partidos. La solidez y estabilidad de la democracia y la gobernabilidad del sistema político se edifican sobre la relación representantes-representados, vínculo que tanto en Colombia como en muchos países de la región se ha venido deteriorando, generando con ello una crisis que afecta el modelo de representación y la forma de hacer política.

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