Un ojo ciudadano en el proceso de compra de uniformes para la Policía peruana

En 2002, Proética vigiló la licitación pública del Ministerio de Interior para adquirir uniformes para la Policía Nacional en Perú.

Autora Mélany Florez D’ La Hoz 16/03/2008

Esta experiencia de acompañamiento y cualificación de las licitaciones público-privadas para reducir el riesgo de corrupción, fue implementada en 2002 por Proética en el marco de un proyecto de adquisición de uniformes para la Policía Nacional. A través de la construcción e implementación de metodologías de participación ciudadana en licitaciones públicas, el establecimiento de canales de cooperación con ciudadanos independientes conocedores de cada paso del proceso de confección y comercialización de uniformes y el análisis de las propuestas de las empresas que se presentaron a concurso, lograron identificar y evitar un sobrecosto en el precio base de la licitación, lo que hubiera impactado negativamente en el presupuesto del estado.

L a organización Proética (capítulo de Transparencia Internacional) nace en 2001 después de la crisis de gobernabilidad y corrupción que dejó el gobierno Fujimori, en Perú. En 2002, la nueva administración elegida decidió congelar los fondos recuperados de los escándalos de corrupción y crear el “Fondo de Dineros Ilícitos”, destinado a desarrollar y fortalecer estrategias y medidas de lucha anticorrupción. Este es el contexto en que surge la licitación pública para la compra de uniformes de la Policía.

Consciente de que las principales fuentes de corrupción residían en licitaciones y adquisiciones, específicamente en los sectores de la defensa y de los asuntos interiores, el entonces ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, propuso a José Ugaz, ex presidente de Proética, participar como sociedad civil en el proceso de licitación para la fabricación de nuevos uniformes para la Policía. Como organización dedicada a la lucha contra la corrupción, desde Proética se ofrecía la oportunidad de establecer estándares de participación y apertura ciudadana a la lucha contra la corrupción y de proponer un seguimiento de la transparencia en las licitaciones públicas.

Una vez aceptada la propuesta del Ministro, Proética empezó a construir una metodología de participación ciudadana en asuntos de licitación pública. Con este objetivo, Proética retomó y adaptó parte del método que la organización Transparencia por Colombia estaba desarrollando en Colombia: pactos de integridad en el sector público.

La metodología de implementación, compartida por Transparencia por Colombia en talleres con el equipo de Proética, detallaba las distintas etapas y criterios para lograr una licitación transparente entre las cuales se encuentran:

• Voluntad política y construcción de compromisos éticos entre las partes.

• Discusión pública de pliegos.

• Identificación de un árbitro.

• Suscripción del Pacto de Integridad.

• Monitoreo de la evaluación y adjudicación.

• Declaraciones públicas periódicas.

De igual manera, Proética convocó también a técnicos peruanos especializados en aspectos puntuales de la licitación: un ingeniero textil, un economista especialista en pequeñas y medianas empresas (pymes), una ingeniera industrial experta en calzado, dos técnicos de calzado y un ingeniero químico especializado en curtiembres. Los gastos generados durante la iniciativa, fueron cubiertos directamente por PNUD (incluyendo el traslado del experto colombiano Luis Avella y el pago de honorarios a algunos de los expertos nacionales, costos de los talleres de trabajo, avisos en diarios y pago al personal administrativo), por un total de US$ 29.864,66.

Una vez realizados los talleres, siguiendo con los parámetros de Transparencia Internacional y la experiencia colombiana, se desarrolló la licitación para la compra de los 90.000 uniformes policiales.

El primer paso fue la autorización del Ministerio del Interior para el inicio de la Licitación Pública Nacional No. 001-2002-IN/DIRECO, por Resolución Viceministerial No. 009-2002-IN/01033, en la que sometió a concurso: i) la licitación para la adquisición de bienes para los uniformes de la Policía Nacional y ii) el Concurso Público para la Confección de los Uniformes Policiales.

Lo segundo fue la evaluación efectuada por el Comité Especial a las calificaciones de las propuestas presentadas por los postores para cada ítem de la mencionada licitación y, finalmente, se adjudicó a San Miguel Industrial la compra de la tela lanilla PNP color verde azulino. Durante los casi ocho meses de la iniciativa, el logro más importante fue que el proceso probó ser un éxito en términos económicos. En efecto, a pesar de que la calidad de las telas no fue la mejor, el precio base presentado en el anteproyecto de la licitación por valor de 30 millones de soles (aproximadamente US$ 8.881) en el momento de la compra se redujo a 23 millones de soles (aproximadamente $US 6.809).

Por otra parte, según Samuel Rotta, una vez culminó la licitación de la compra de los 90.000 uniformes, debido a la participación activa de Proética, se les invitó a ser observadores en otros procesos licitatorios en algunas regiones, entre esas, Lambayeque y Huancavelica. En la primera participó en licitaciones relacionadas con aspectos como combustibles y hospitales, mientras que en Huancavelica, lo hizo en la licitación de un proyecto hídrico, de irrigación. Esto se realizó con fondos de la cooperación sueca.

No obstante, a pesar de haber sido experiencias exitosas de control ciudadano a la gestión pública, Proética ya no participa en este tipo de iniciativas debido a que: i) las experiencias mostraron que esta aproximación depende demasiado de la voluntad de las autoridades y funcionarios a cargo; ii) la organización encontró cada vez mayor dificultad para financiar acciones de este tipo, por intereses divergentes de los donantes, y iii) el Gobierno generó una plataforma en línea para transparentar los procesos de contratación pública a mediados de la década pasada, y si bien esta herramienta tiene muchas limitaciones, permite nuevas aproximaciones a la vigilancia ciudadana de estos procesos, dijo Samuel Rotta.

Adicionalmente, para la organización fue difícil mantener contacto con el gobierno debido a que tiempo después publicaron un informe en el que presentaban el estado de la corrupción en Perú y algunos personajes próximos a Alejandro Toledo, entonces presidente de Perú, lo interpretaron como una manifestación pública de que él estaba incurriendo en prácticas corruptas, motivo que les cerró las puertas justo cuando estaban empezando el proceso de descentralización en Perú, y los obligó a dirigirse más hacia reuniones con presidentes regionales nuevos.

Entre las lecciones más importantes que dejó la experiencia, se destacan: i) hay que tener estrategias de comunicación para informar los puntos de vista de la organización frente a los acontecimientos presentados en el curso del proceso; ii) información verídica y actualizada de cada una de las fases en las que participa la organización, y iii) personal profesional capacitado para enfrentarse a coyunturas específicas por las que atraviese la organización durante el tiempo de la experiencia.

En Perú, la falta de confianza y de credibilidad en la transparencia de los procesos de adquisiciones y contrataciones estatales durante el gobierno de Fujimori fue uno de los problemas centrales de la gestión pública. De ahí que, sin duda, la reducción de los costos en la compra de la tela de los uniformes representó para el Gobierno un ahorro significativo en materia de compras estatales, y para Proética una contribución en el combate de procesos corruptos llevados en ocasiones por los mismos funcionarios.

Por consiguiente, esta es una experiencia que demuestra que cuando una organización de la sociedad civil adquiere un rol participativo en la toma de decisiones públicas contribuye a que el desempeño del gobierno mejore; contrario a lo que se cree en la cotidianidad, pues es común que las autoridades públicas eviten la participación ciudadana, pues es común que las autoridades públicas eviten la participación ciudadana creyendo que demora las decisiones y aumenta los presupuestos en la medida en que se deben organizar no uno sino varios encuentros para llegar a acuerdos.

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